Cuando el Barcelona de Guardiola comenzó a destacarse en la parte alta de la tabla la temporada pasada, mi pequeño y yo hicimos lo posible -click aquí- para remediarlo. Fue imposible, pero ahora que es el Betis -el equipo equivocado de mi ciudad- el que ocupa incomprensiblemente el primer puesto de la clasificación; mi hijo Ignacio ha tratado de enmendarles la plana. Él solito, sin ayuda de nadie. Sevillista hasta la médula, como Dios manda, y consciente de que quizá los de Marcelino tampoco perecen dispuestos este año a coger el toro por los cuernos; sumó otros tres puntos en su casillero en la mañana de hoy. Y lleva ocho, si además de los nuevos de la barbilla tenemos en cuenta los otros cinco que ya lucía en la ceja. No han sido muchos, pese a que la cicatriz con la que se personó en Urgencias presagiaba que caerían algunos más. Tres de sutura y otros dos de esparadrapo, convenientemente reforzados con pegamento. Tampoco está mal, sobre todo si tenemos en cuenta que la mitad de la superficie del patio en el que jugaba está convenientemente acolchada.
Ése es mi campeón. Ninguna lágrima... y que tiemble el Villamarín, que solo estamos a cuatro puntos de ellos.
8 comentarios:
Pobrecito mi niño,con lo movido que és vá a tener la cara(Si Dios no lo remedia)como un mapa, pero mi campeón lo aguanta todo estoicamente
Ya sabes que he pensado lo mismo que tu sobre los puntos de tu hijo. Pienso que mi pequeño terrorista se ha inmolado no pudiendo aguantar ya a esos seres de rayas de colores blanco y amarillo amarronado, sacando pecho dia tras dia.
Si los palanganas no lo evitamos alguien tendra que hacerlo. Viva mi heroe
Me he reído mucho con el comentario que le ha dejado a José Miguel en su blog sobre el chupe de su hijo.
Gracias.
Pues vaya rachita. Por si te sirve de consuelo, el sábado se le metió a "mi" Ignacio una avispa en la boca. El labio se le puso como el de los negros esos que se ponen discos en la boca cada vez más grandes. Lástima que no tuviera a mano la cámara, y cuando llegamos a casa me dio pena hacerle la foto, iba arrastrando el labio por el suelo. En fin...
Una cosa asín.
Todo un clásico, mami, será un mapa en peligro de estinción... lo digo por eso de los GPS's.
Ya ves que ha servido, Candelario. Desde ayer estamos a un punto... Si no es por mi Nachete...
Gracias, Lou. Siempre hay que ponerle al mal tiempo buena cara.
Si es que no ganamos para sustos, José Miguel... y espero que si le pasa algo parecido orinando en el campo, no tengas el mas gusto de ilustrarlo asín.
A puntos no hay quien le gane... si te sirve de consuelo, Adrián se colecciona rotura directa de cosas: dientes (dos veces desde mayo), brazo izquierdo (y es zurdo). Para qué andarse con tonterías;-) Lo de fortuna audaces iuvat no le da resultado a el cuando hace el loco con la bici. O sí. De momento, los vamos arreglando, siempre podía ser todo peor. Mucho ánimo para toda la liga que nos queda, ay.
Nos consolaremos mutuamente, Olga. Y es verdad: la mayoría de las veces podrían haber sido peor. De momento el mío le tomó el gustillo a éso de los puntos, pero ya daré cuenta aquí cuando se aficione a las roturas.
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