lunes 19 de septiembre de 2011

Ocurrencias

Leo en una reseña de José Luis García Martín sobre Iñaki Uriarte, al que desconocía hasta hace un instante, que la literatura no la han escrito los hombres felices. Puede ser verdad, pues en muchas ocasiones me he preguntado algo parecido, convencido -como estoy- de que la creatividad de muchos genios (de cualquier manifestación artística) nació empujada, en demasiados casos, por la infelicidad, la angustia o el tormento. Y es por esa razón, afirma el crítico, que Uriarte no comenzara a escribir hasta bien pasada la cincuentena, ni a publicar antes de alcanzar los sesenta; siendo su producción, como es, de aproximadamente cincuenta páginas al año.
          Y si se me permitiera la broma, aunque solo hay que darse un paseo por los comentarios de la reseña para caer en la cuenta de que no parece estar el horno para bollos en el día de hoy, uno, que se creía un improductivo advenedizo de las letras, comprueba que por comparación se podría sentir como un auténtico fitipaldi de la escritura. ¡Manda cojones!

5 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Vaya tío jeta, dice que no ha trabajado en la vida, y ahora de jubilado escribe cincuenta páginas al año, y el resto del tiempo... a inspirarse. Estos escritores de culto son un camelo, me huele a Salinger...

Un abrazo, Vettel.

Elías dijo...

Yo leí el primer volumen de los diarios y ya he pedido el segundo en mi librería.
Y eso de no trabajar en la vida, bueno... para quitarse el sombrero.

Pdta para Ridao: léelo y luego me dices.

Abrazos a pares (quiero decir, para los dos).

Fernando Moral dijo...

Es que uno debe hablar (o escribir) cuando tiene que algo que contar (este contar debería ser matizado, pero aquí no cabe). El resto del tiempo mejor permanecer calladito. Ya lo hizo el maestro Rulfo.

Abrazos.

José Miguel Ridao dijo...

Lo suyo es escribir mucho, muchísimo, y después separar el polvo de la paja. La paja, para hacer libros, y los polvos para echarlos fuera.

Elías: ¿lo tienes en e-book? Es que como ar nota no le hace falta el trabajo, ¿para qué va a cobrar derechos de autor?

Bueno, me ha picado la curiosidad, igual lo compro y todo.

Adiós.

Alejandro dijo...

Pues algo haría Salinger todo el día encerrado en su estudio. Aparte de escaquearse de los niños. Como está mandao, José Miguel.

Me pica la curiosidad, Elías. Seguiré tu ejemplo, pero comenzaré a leerlos cuando cumpla los sesenta... y nunca más de cincuenta páginas al año.

Lo del maestro Rulfo, Fernando, me recuerda a "Váyase mucho al carajo". Qué tiempos aquellos, querido mío.

Los polvos los podrás echar fuera tú, José Miguel, que tienes patio cercado y cubierto con toldo y claraboya -con perdón-. Al resto le puede caer un arresto por escándalo terracero público.

Múltiples abrazos para los tres. Me marcho de puntillas, no sea que a los señores Abelardo Linares y García Martín se les escape uno de esos tremendos mandobles que llevan tres días propinándose en el blog del último... Aunque me dice por mail José Miguel que debe de ser una pelea de mentirijilla entre amigotes, como aquéllas de Juanito Valderrama y Dolores Abril.