Tenía razón Wallander cuando le aseguraba a su hija Linda que la crisis de valores que transformó a la sociedad sueca se originó a partir de que los suecos dejaran de zurcir sus calcetines rotos. Él lo había aprendido en la escuela, pero ya nadie remendaba sus viejos calcetines. Toda la sociedad se transformó. Gastar y tirar fue la única regla que abarcaba de verdad a todo el mundo.
Poco antes de abandonar España, me regalaron en un supermercado una bolsa de leche por la compra de un par de quesos frescos. Un trozo de infancia envasada, pensé, y de paso, la certeza de que llevaba tiempo pasándonos lo mismo que a los suecos. Desde que inventaron el tetrabrik, probablemente.
Mi exilio, por suerte, nada tiene que ver con la falta de libertades, por mucho que en mi país se empeñaran en prohibirlo casi todo. Salvo el aborto de menores sin el consentimiento de sus padres, claro está, de adolescentes que por otra parte sí necesitarían del permiso paterno para salir del colegio a comprarse un simple bocadillo durante el recreo. No es eso. Mi exilio tiene mucho más que ver con briks y calcetines, que, por otra parte, mis Camper engullen con voracidad.
Dicen los medios suecos que a partir de mañana, después de las elecciones, se producirán cambios notables en España. A mí me da igual, pues pienso seguir por aquí algún tiempo más. Hasta que aprenda a remendar mis viejos calcetines, al menos.
Nota: Los seguidores de la serie Rizos notarán que aún faltan un par de entregas por publicar, previas a la que acaban de leer. Se corresponden con las de la exitosa corrida de toros celebrada en tierras suecas. Ya aparecerán. Como he podido comprobar, el arte de la crítica taurina, como el de Cúchares, no se improvisa.
5 comentarios:
El indicador de los calcetines zurcidos es tremendamente preciso, como el de las impresoras nuevas tiradas a la basura. Ahí está la crisis de valores, ahí estamos en España. Toca volver al zapatero (en minúscula) remendón, y probablemente seremos más felices.
Muy buena entrada.
Por no hablar de los televisores con culo que se dejan junto a los contenedores. El mérito del indicador no es mío... y no es la primera vez, ni la segunda, que aparece en mi blog.
Y completamente de acuerdo de que toca volver al zapatero en minúscula.
Muy bueno el comentario, José Miguel.
¡ALELUYA! Volvió el sueco.
Os informo de que todavía tengo mi televidor 28" marca La Pava con culo y no lo pienso tirar hasta que muera.
Lo del despilfarro en este país ha sido la pera. Tengo vecinos que han cambiado la cocina completa varias veces, simplemente porque ya el color no se llevaba. Ahora están más tranquilitos, je, je.
Me alegro del retorno. Un abrazo.
a zurciz calcetines, no digo yó que volvamos (puès era bastante incómodo)pero yó podria tener mi televisor de culo si no fuese porque el que escribe el arículo no me lo hubiese estrellado. Y claro rápidamente a comprar uno extraplano, que por otra parte esoy encantada. (gracias por tirarlo Alex
Gracias, Fernando. Lo de la pava con culo no suena mal del todo, ¿verdad?... y las cocinas siempre blancas, que no pasan de moda.
Cierto es, mami. Cualquiera tiene un desliz. El tuyo debe ser uno de los pocos televisores gordotes que se tuvo que cambiar por exigencias del guión.
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