miércoles 2 de noviembre de 2011

Tintes

No suelo vestir pantalones oscuros. El otro día llevé unos puestos al colegio y al volver a casa comprobé que el tergal azul no se llevaba bien ni con la tiza ni con los mocos de mi hijo. Y me acordé de aquellos guardapolvos del Padre Alcalá que tanto me horrorizaban.

6 comentarios:

Fernando Moral dijo...

Je, je, tengo compañeros que todavía usan guardapolvos (con perdón). Ahí van tan felices sine macula. Y nosotros, los modernos que tanto nos hemos reído de ellos, de tiza hasta las cejas.

Un abrazo.

Alejandro dijo...

Hasta los orejones, Fernando, que quizá tenga una rima más adecuada.

Otro abrazo. Mañanero.

Aurora dijo...

A quien se le ocurre ponerse unos pantalones azul marino, para estar en la pizarra con la tiza los ideales son esos de color ambiguo, ni grises, ni beig, y lo más claritos que encuentres. Te diria que dejases los azules paea los fines de semana, pero no te librarias de los mocos de

Alejandro dijo...

Los azules para tirarlos, mami, porque la tiza nada es comparada con la tierra del parque.

De los mocos ni hablamos.

Olga Bernad dijo...

Guardapolvos, preciosa palabra. Y muy práctica prenda, como has podido comprobar;-)

Alejandro dijo...

Práctica y horrible a la vez, Olga, lo cual no contradice su utilidad.