viernes 6 de enero de 2012

Un día como hoy

gapito Cifuentes Rosillo falleció tal día como hoy de hace cuarenta y siete años. Apasionado y defensor a ultranza de los Reyes Magos pasó más de una Navidad en el benemérito cuartelillo por agredir a un Papa Noel que felicitaba a los críos en la puerta de los desaparecidos almacenes de Galerías Preciados. Vecino de Rochelambert, este fanático de los Magos de Oriente decidió hacer sus deseos realidad en la madrugada del 6 de enero de 1965 y se enfundó un apretado disfraz de Gaspar para subir uno a uno los regalos hasta el octavo piso, que era donde residía, trepando de terraza en terraza. Estuvo a punto de lograr su propósito, pues en el salón amanecieron todos los juguetes que habían pedido sus seis hijos e incluso la lavadora centrifugadora de Balay que habría de aliviar el quehacer diario de Remeditos, su piadosa mujer. Y nada desgraciado habría sucedido si Agapito no se hubiera empeñado en que el dromedario, que había alquilado para que pareciera más real su misión, subiera también hasta el octavo para dar cuenta del cubo de agua que vaso a vaso habían rellenado sus seis churumbeles. Debió de caer en el último empujón, pues su cuerpo quedó tendido en el asfalto y el del camello cómodomante reposado en el cerámico piso de la terraza. No hubo forma de bajarlo, por eso la familia lo adoptó y le dio el nombre de Zegundo Agapito Gaspar. Todavía, a día de hoy, es posible ver asomar a la calle a tan estrafalaria mascota.

ernardino Rodríguez Pillastre, natural del Altozano, Triana, era un defensor radical de la Cabalgata de los Reyes Magos de su barrio, pues, según él, los de Triana adoraron al niño antes que los de Oriente. De rostro pálido y nariz enjuta, que no sé bien qué significa pero le queda como anillo al dedo a la descripción, contemplaba impasible desde su ventana cómo los falsos magos invadían cada 5 de enero su Plaza del Altozano después de cruzar el Puente de Isabel II, vulgo de Triana. En cambio, corría como un poseso cada 6 de enero tras los Reyes por las calles de su barrio. Era un chiquillo más, y como ellos gritaba y coreaba... sin permitir que ningún caramelo que se le pusiera a tiro cayera al suelo, que era una costumbre muy fea de los niños pijos sevillanos. En la calle Betis, desde un desgraciado 6 de enero de 1974 se le recuerda por la palomita que hizo para atrapar en plancha un puñado de caramelos que había lanzado el forzudo Baltasar de aquel año. Cayó al Guadalquivir y aunque buen nadador, jamás volvió a experimentar la agradable sensación de flotar por culpa de los noventa kilos de caramelos que llevaba atados al cinto en un saco. Le pudo su avaricia... y el portento físico de aquel Sansón embetunado.

ipriano Corto del Taco era un tipo tela de agarrao que acaba de palmarla -hace apenas un par de horas- en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. Cada 6 de enrero solía merendar con la familia el tradicional Roscón de Reyes en casa de Pancracio, su querido cuñado. Lo encargaban siempre en la pastelería del barrio porque en lugar de una habita obsequiaban a los clientes con una figurita de juguete escondida entre el relleno de nata. Presumía de que jamás, en más de veinte años, había tenido que pagar la convidá. Ahora sus familiares confirman lo que llevaban años sospechando: que cuando le caía a él se tragaba el obsequio en cuestión con tal de no invitar. Cabe suponer que ni Mickey Mouse, Buzz Lightyear o Rayo McQueen pudieron con él en cada una de las ocasiones en las que acabaron protestando en la pastelería por sentirse estafados, pues el roscón, un año más, les parecía de nuevo incompleto... por mucho que el respostero jurara y perjurara sobre tal posibilidad. El diagnóstico del doctor que le atendió esta tarde en el servicio de Urgencias confirmó la muerte por asfixia, como media familia sospechaba. "El tapón se ha formado en el EES, el Esfínter Esofágico Superior, y la cabeza de Bob Esponja no ha podido pasar de ahí como podemos apreciar en esta placa. La figurita se quedó agarrada al músculo cricrofaringeo instantes después de la deglución..." cabe suponer, según las palabras que dirigía a la desconsolada viuda el galeno de guardia.

4 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Magníficas las tres historias. Y lo de Bob esponja era de esperar: nunca me paració un tipo de fiar.
Un abrazo.

Alejandro dijo...

A Bob Esponja le fallan muchas cosas, Juan Antonio, y entre ellas la geometría. De hecho la familia de Cipriano piensa que pudo tragarse hace cinco o seis años una figurita de Pocoyó, que también tiene tela de cabeza pero no de aristas afiladas como las de ese mosntruito amarillo chillón.

Ah... y muchas gracias. Intentaré darle la vuelta a este estrafalario alfabeto a lo largo de 2012. A ver en qué queda la cosa.

Anónimo dijo...

- concluye la teoría de la evolución - El hombre más interesante del mundo

Alejandro dijo...

¿?