jueves 5 de enero de 2012

Melchor

Desde pequeño tengo predilección por el rey Melchor. Con esto de los Magos pasa como con el fútbol, que cuando sentimos los colores de un equipo no los cambiamos así se hunda el mundo... razón por la que llevo toda la vida mostrando indiferencia hacia el pobre Gaspar y no claudico ante las tentaciones mediáticas de Baltasar: el Madrid o el Barcelona de este símil futbolístico. Les decía que desde pequeño he sentido predilección por el rey Melchor, y más aun este año que el Ateneo de Sevilla ha querido que sea el doctor Pérez Bernal quien pasee su corona por las calles de la ciudad.
          Para quienes no lo conozcan les diré que José Pérez Bernal es un médico intensivista que hace una decena de años, cansado de ver cómo morían sus pacientes en lista de espera, tomó el mando del servicio de coordinación de trasplantes de Sevilla. Desde entonces imparte charlas (entre otras cosas) allá donde haya alguien dispuesto a escucharlo y trata de conseguir que la población se olvide de los tabúes trasnochados que mantenían a los andaluces en la cola de las estadísticas de donaciones de órganos. Da gusto oírlo hablar y ver la capacidad que tiene para conseguir que un adolescente de cualquier colegio pase dos horas con el culo pegado al asiento recibiendo una de las primeras lecciones de su vida madura. No es fácil y los que trabajamos en educación lo sabemos, por eso admiramos el entusiasmo con el que habla de las familias donantes, los trasplantados y las personas que los hacen posibles e incluso arriesgan (o entregan) sus vidas para que un órgano que puede salvar una vida atraviese el país en apenas unas horas. Y lo está consiguiendo, porque debemos señalarlo como uno de los responsables de una nueva conciencia social que hace que palabras como solidaridad o generosidad adquieran nuevos significados, más próximos al de resurrección que a cualquier otro conocido; porque como bien explica en sus conferencias la donación permite que una tragedia acabe generando vida.
          Dentro de unas horas el Rey Melchor recorrerá las calles de Sevilla en compañía de un cortejo de pajes trasplantados, llevando la ilusión a cada rincón de la ciudad. Ilusión como la que solo puede irradiar un corazón comprometido como el del doctor Pérez Bernal. Un corazón noble y grande (aunque sea del Betis), tan grande que -Dios no lo quiera- en caso de dejar ahora de latir daría para trasplantar a tres o cuatro de sus pacientes. El corazón de alguien que, no les quepa duda, de haber nacido una veintena de siglos antes habría acompañado a los Magos de Oriente en su viaje. Y digo yo que quién me quita ahora de la cabeza que de haber sido así, el doctor Pérez Bernal no habría activado entonces el "Código Cero" y con la ayuda de su "Pájaro Azul" la Epifanía de los Reyes Magos se celebraría el 26 de diciembre de cada año... a muy tardar.

4 comentarios:

eres_mi_cruz dijo...

esto es un rey mago...
y no el Cayetano que en toda su generosidad pidió que le pusieran los caramelos...

es curioso como se reparten los reyes en el ateneo... el primero suele ser médico, el segundo empresario, rico o de la casa... el negro (el mío de toda la vida) para el más folclórico... está claro que en esta ciudad los papeles siempre han estado muy bien repartidos...

feliz año nuevo, alejandro

Alejandro dijo...

Y tanto que sí, eresmicruz. Y además de folclórico, a mí Baltasar me parece que sigue siendo un poquito verderón... si la memoria no me falla.

Por cierto. ¿Por fin te han dejado los Reyes Magos un teclado con MAYÚSCULAS, querido mío?

Un abrazo y Feliz -y PRÓSPERO- Año Nuevo.

Aurora dijo...

yó conocí al Dr.Perez Bernal, cuando trabajaba en Virgen del rocio, entonces se hacian los primeros trasplantes (que eran de riñón), y él montó un equipo magnifico y se dejó la piel en ello. Todos los exitos y la cantidad de donantes que hay en Sevilla y Andalucia són gracias a él. Es una buénisima persona

Alejandro dijo...

Todos los que lo conocen piensan como tú, mami. Es una excelente y bellísima persona.