Un beep a deshoras anuncia que hay que correr de lo lindo desde antes de que amanezca. La chica que trabaja en casa ha caído enferma y hay que ponerse las pilas para no llegar tarde ni al trabajo ni al colegio. Y como suele suceder, coincide en uno de esos días en los que veinticuatro horas se antojan insuficientes. Por suerte, consigo salir airoso del primer asalto. No solo tuve tiempo de vestir y dar de desayunar a mis hijos, sino que además conseguí recoger sus cuartos y hacer -con escuadra y cartabón, no conozco otra manera- sus camas. Solo un pequeño daño colateral, si acaso, cabría reseñar. Alguien, que no le merece, salió de casa con una coleta más propia de un quinqui que de una princesa. Y es que no puede ser, por mucho que uno trate de esmerarse hay labores para las que Dios no le hizo.
Como les decía, el día ha sido de ésos a los que parecen faltarle unas horas. Nadie ha comido en casa, y además de las obligaciones laborales habituales ha habido alguna que otra reunión por la tarde o comida inevitable de trabajo. Son de esos días a los que una familia sobrevive gracias a la abuela, como es el caso. Así que cuando recogí a los niños de casa de mi madre llegamos a casa con el tiempo justo de despertar a quien llevaba dormido en brazos e intentar que no cayera la que aún no lo había hecho: la niña de la coleta (ahora piadosamente remendada por su abuela). Y cómo no, todo un prodigio de organización, que es lo que he demostrado mientras se llenaba la bañera de agua y he ido en busca de los pijamas. Y ya que tenía que sacarlos de debajo de la almohada, que es donde los había dejado doce horas antes, deshice las camas para cuando tuvieran que acostarse. Valiente inutilidad, lo primero que hice al volver a casa fue deshacer lo último que había hecho -no sé para qué- antes de salir. Con mucho esmero, faltaría más.
4 comentarios:
Lo de las coletas es así. Te aseguro que, a la cuarta hija, aprendes a hacer hasta roetes de flamenca, te lo digo yo. Por experiencia, claro.
Un abrazo.
Y a la segunda también, Juan Antonio. Es que este Alejandro se queja por todo y por nada. Tendrías que ser valenciano ahora que se acercan las fallas. Ibas a ver lo que es peinar a tu hija :)
Abrazos.
Aunque deshicieras las camas nada más llegar, hiciste bien en hacerlas por la mañana(No hay una cosa más horrorosa que llegar a casa y ver las camas sin hacer)pués si las camas hechas parece que toda la casa está desordenada y sucia al menos amí es lo que me parece.Espero que hoy haya ido yá la tata que aunque tarde hace las camas, para cuando llegueis estén hechas. (algo has aprendido de tu madre)
No, si ya veo por donde vais, queridos Juan Antonio y Fernando. Pues más que "tareas inútiles", estuve a punto de titularlo "el inútil atareado", que a lo mejor os gustaría más. ¿Con roetes?... eso es para nota.
Y ya veis que no necesito abuela que me defienda. Muchas gracias y un besito muy fuerte, mami... y sigue alabándome cuando y cuanto quieras sin dejarte influenciar por comentaristas resabiados.
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