Mostrando entradas con la etiqueta Tercio de Varas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tercio de Varas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de marzo de 2022

por peteneras

No duró más de treinta segundos la entrevista. Cuando el entrevistado español, residente en Moscú, salió por peteneras al ser preguntado sobre si los informativos de las televisiones rusas emitían imágenes de los devastadores efectos de los bombardeos en Ucrania, el presentador de los informativos decidió cortar la comunicación de inmediato.

No me voy de Rusia, contestó a la pregunta anterior, debo ganarme mi sueldo aquí y estamos esperando a que los políticos se pongan de acuerdo, apostilló. Mire usted, señor mío, hace más de diez días que casi el cien por cien de los políticos de todo el mundo por fin se han puesto de acuerdo en algo, o sea, en que Vladimir Putin es un hijo de puta con todas sus letras. Usted, en cambio, parece no haberse enterado.

Hace tiempo que alguien dijo que si un tonto más entraba en España por lo Pirineos, irremediablemente caería otro al mar por Algeciras, pues aquí pocos más deben caber. Por lo visto, no es necesariamente así, también exportamos vainas a Rusia. Otro equidistante, de los que les hablaba ayer. Debe de ser una plaga. Más perdido que el barco del arroz, parece estar. Como un belga por soleares, se quedó el presentador. Estupefacto, más bien, yo. 

martes, 8 de marzo de 2022

equidistancia

Equidistancia es una palabra que suena bien, incluso parece elegante. A veces me la escucho en clase, mientras explico lecciones de geometría. Cualquiera diría que su significado neutro, imparcial o respetuoso la convierten en un adjetivo digno de elogio.

Pero no siempre es así, porque a su vez define a aquellos que se posicionan a igual distancia entre víctimas o verdugos; sin distinguir claramente entre agredidos y agresores, o entre inocentes y culpables. En definitiva, gente que no tiene muy clara la barrera que ha existir entre invadidos e invasores.

miércoles, 2 de marzo de 2022

no me extraña

Solo Bildu, IU y Anticapiltalistas rechazan condenar a Rusia en el Parlamento Europeo, reza el titular. Nada que decir de unos anticapitalistas acostumbrados a altos sueldos, dietas, aipads y aifons en los bolsillos, así es imposible pedirles coherencia. Tampoco de una izquierda trasnochada incapaz de recuperar el voto moderado de sus gentes, llevan años disparándose a los pies. Pero de Bildu, ¿a quién le extraña?

Después de cinco semanas y media moviéndose con muletas por su reducido hábitat natural, uno echa mucho de menos andar, por no hablarles de correr. Después de varios años sin matar, algunos no pueden sentir más que nostalgia.



sábado, 26 de febrero de 2022

de mierda

Una gaitera, solitaria, entona los primeros acordes sobre las cubiertas de Murrayfield en los prolegómenos del Escocia Vs. Francia del Seis Naciones de Rugby. Después de escuchar cómo Les Bleus y parte del público entonan la Marsellesa y los del Cardo, y resto del estadio, hacen lo propio con el Flower of Scotland; uno no tiene más remedio que preguntarse por la mierda de país, llámese España, en el que le ha tocado vivir. 

sábado, 2 de mayo de 2020

Distanciamiento

Después de mes y medio lo mío de esta mañana más que una carrera ha sido una peregrinación. Que sepan que he pedido por todos ustedes a las puertas del Santo templo metropolitano de la Catedral, iglesia de El Salvador, Parroquia de San Nicolás y basílicas del Gran Poder y la Macarena (tengo Strava que lo atestigua); convencido de que no salimos de esta si no se nos echa una mano desde arriba.

Después de mes y medio tenía claro que ni el Parque ni el río eran hoy mi sitio, el sitio de mi recreo. Ha sido un placer trotar por el centro semidesierto de Sevilla a primera hora, pese a la dificultad de hacerlo con guantes de látex y mascarilla con filtro. Todo bien, hasta que subí por Calatrava hasta la Ronda, abarrotada de gente.

Con tantas palabras vacías y mensajes confusos al final la gente no se entera, casi nadie iba protegido y, además, no guardaban la distancia de seguridad. Ése es el problema, la distancia de seguridad, que nadie sabe si es de un metro para la familia, dos cuando se anda, cuatro cuando se corre o diez si se pedalea. Pero, ¿qué pasa cuando todos coinciden a la vez en la misma acera? Menos mal que, al menos yo, llevaba mascarilla.

El problema es ese, hablar tanto sin decir nada. De todas las sandeces que por repetidas vemos ya normales, mi preferida es "la distancia social". ¿Qué gilipollez significa distancia social? La distancia que debemos mantener entre nosotros se llama distancia de seguridad. La distancia social, señor Pedro Sánchez, es la que existe entre usted (y la panda de mamarrachos con los que gobierna) y nosotros. A ver si se entera.

viernes, 3 de abril de 2020

Roland Garros y una lata de Nivea

Dicen que el deporte se ha paralizado. Nada de eso: directo, abierto y televisado. Deporte es el vaivén de nuestras cabezas con las hostias que llueven de todos lados. Jueces de silla parecemos, y para colmo, echando de menos al otro Amancio Ortega, el hipermusculado. Cambio de cadena, dibujos animados. Son los Picapiedra, Pedro y Pablo; Pablo y Pedro, da igual, tanto montan, mantas tanto. No apto para peques: preferimos a los perros, dan a entender. Es un estado que alarma: críos con menos derechos que perros. Tendríamos que haber abortado, les falta decir. Qué oportunidad perdieron sus madres, pienso yo.

Cambio de nuevo, charlatanes por doquier: unos con la cabeza del 8M, otros con los abrazos de Vistalegre. Los del ocho, irresponsables a los de Génova. Los de Génova, no firman cheques en blanco. Y yo no me entero, mis niños. Cómo va a ser lo mismo estar confinado en un piso de Nervión, digo yo, que en un chalé de Galapagar, dice usted. O digo yo que dice usted, vaya lío. Si esto es periodismo que paren la prensa, que yo me bajo. No, todavía no, un argumento sensato. Alguien dispuesta a colaborar. No puede ser, falta de avales. Por culpa de su predecesor. Ah, ya sé, ése que enseñó el culo antes de bajarse los pantalones. Tiene mérito, un tipo singular ¿Quien sabe?, quizá todo este circo sea por su culpa. Y yo con entrada de pista. Y sin haberla comprado.

Apago la tele, el móvil hierve. No puede ser, hasta los gurúes se han infectando. ¿Cómo puede caer alguien mitad Quique Sanfrancisco, mitad Duquesa de Alba? Con el aprecio que le tengo, parece buena persona. Además de divertido, los memes lo han convertido en el cómico de moda. Ascensión meteórica, digo yo. Ni Martes ni 13 a finales de los ochenta. ¡Encarna!, que decían ellos. Cambio de chat, es Bertín, en su casa. ¿O es la mía? Brinda por España, sin repartir, es momento de sumar esfuerzos. Sin criticar, dice él. Razón no le falta, pero no hace más que repartir mientras dice que ya repartirá después. ¿Contradicción? ¡Yo qué sé, él sabrá! Otro chat, piadoso, falta hace. Me conmueve. Una figura blanca. Delante del Cristo de la peste italiana. Dice como Bertín. Es momento de fraternidad, de caminar juntos. ¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe? Resuenan sus palabras. Me acojona. Sobremanera, ya lo sé. Nuevo chat. Mi sobrina. El mundo, mi mundo, se para. Una foto del equipo con el que ha de trabajar en Ifema. Manos a la cabeza, más vaivén. Y eso que todavía no han llegado los del todo a cien. Hasta cuando salgo al súper parezco más protegido. Rezo, qué remedio.

No sé si recuerdan al Belga por soleares de la canción de Sabina. Imagínenlo recién aterrizado en agosto en Jerez, blanco como una túnica en Domingo de Ramos, Y soltarlo a pelo cuatro horas bajo el sol de mediodía en La Barrosa, Sancti Petri, Cádiz. A pelo no. Porque usted, que es buena gente, abre una lata redonda de Nivea, de la época en la que se mudaba de piel dos veces al año. O tres. Y le restriega un poquito por los mofletes. Y por la espalda. La Nivea de lata azul el pego da. Pero proteger, lo que se dice proteger...

Como un belga. Por soleares, acuérdense.

viernes, 18 de junio de 2010

El candidato

Supongo que quien leyera mi última entrada captaría su sentido irónico. Aunque pueda no importarme demasiado haberme tomado a broma el tema de la muerte, me quedó cierto regusto amargo por situar, con nombres y apellidos, a célebres personajes ante su terrorífica guadaña. Es más, los dos primeros comentaristas, Alegre Opinador y Jesús Cotta, podrían corroborar cómo dejaron sus comentarios detrás de una coletilla de dudoso gusto que remataba mi escrito. Borrar la frase "¡Hagan sus apuestas, señores!" fue lo primero que hice al comenzar el nuevo día.

Les traigo a mi blog una imagen de dos de los nominados. En ella pueden ver cómo acompasan sus pasos, ante un manto vegetal, dos personas que tuvieron que hacer lo propio, hace más de treinta años, ante el telón de fondo de nuestra transición hacia la democracia. A la izquierda, su Majestad, que actualmente convalece de una operación en la que se le extirpó un tumor; apoya su brazo derecho sobre un enfermo Adolfo Suárez, que padece de Alzheimer y, sobre todo, del dolor indeleble provocado por el cáncer que le arrebató a su mujer, Amparo, a su hija Miriam y rozó de paso a su pequeña Sonsoles.

No sé por qué, pero me parece una imagen deliciosa y capaz de conmoverme. No creo que se deba a la presencia del Rey, pues no siento por su familia esa desmesurada admiración que tienen muchos de mis compatriotas. Que nadie me malinterprete: me incomoda tener que situarme, forzosamente, entre dos extremos contrapuestos y quiero dejar claro que me siento a años luz del significado que tiene la palabra República en España. Debe de ser, por tanto, la imagen de Adolfo Suárez la que me estremezca: un político cuyo recuerdo está irremediablemente ligado a mi infancia y cuya voz, dirigiéndose con su acento castellano a la nación, forma parte de mi imaginario de la época. Un político que consiguió aglutinar, en torno a sí, las ilusiones de millones de personas incapaces de identificarse con alguno de los polos contrapuestos que tanto daño se hicieron. Un político al que he aprendido a valorar, cada vez más, por el hastío y la desazón que me provocan los continuos rifirrafes de la clase política actual e, incluso, un perfil político al que suelo echar de menos cuando acudo a votar.

Con el tiempo, he sido capaz de entender que Adolfo Suárez fue un hombre responsable y trabajador, con sentido de Estado y guiado, en todo momento, por su coherencia y sentido del deber. Un político que no dudó en presentar su dimisión cuando comprobó que cada vez contaba con menos apoyos dentro de su propio partido o de la Corona. Un político que dio una lección de saber qué lugar le correspondía al cargo público que ostentaba, el 23 de febrero de 1981, cuando el teniente coronel Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados, en plena sesión de investidura de su sucesor Calvo Sotelo. Un político que únicamente se movió de su asiento para tratar de salvaguardar la integridad del general Manuel Gutiérrez Mellado, que no se amedrentó ante los asaltantes y les plantó cara.

Creo que nuestra sociedad está lo suficientemente madura como para que no volvamos a padecer ninguna intentona golpista más. Esto nos lo debemos a nosotros mismos y no a los que tratan, o anhelan, gobernarnos. Llegado el hipotético caso, la gran diferencia respecto a hace 29 años sería que la totalidad del parlamento actual se echaría al suelo y veríamos cómo los más cercanos a la banqueta del Presidente tendrían que taparse las narices con sus manos.

domingo, 7 de febrero de 2010

Mea culpa

A/a. Sr. Delegado regional de la SGAE
Marqués de Nervión 72. 41005-Sevilla

Sevilla, a 7 de febrero de 2010

Muy señor mío:

Enterado de que pretenden cobrarles 95 euros a los alumnos de un instituto gallego por la representación de una obra de Lorca, paso a informarle:

La pasada Navidad empecé a sospechar que a mi hija Alejandra, alumna de primer curso de Educación Infantil, le debían de estar inculcando la extraña costumbre de cantar canciones que no había compuesto. Cada día llegaba a casa tarareando un nuevo villancico y, al interrogarle sobre el asunto, me confesó que su querida teacher le estaba enseñando canciones de Cheeky Monkey en inglés. Pensé emprender acciones legales contra el centro, pero, al ser empleado del mismo, he reconsiderado el asunto.

Con mi hijo Ignacio, de 15 meses, no tengo el mismo problema puesto que no sabe hablar. Eso sí, baila como un poseso cada vez que escucha en la televisión la sintonía de Caillou o cuando le ponemos los Cantajuegos que le trajeron los Reyes Magos. He tratado el asunto con mi mujer y, como los niños no parecen razonar, estamos decididos a apartarles de tan demoníacas posesiones.

Es por eso por lo que le escribo, para pedirle de forma voluntaria el pago de los cánones derivados de la entonación de tales cantos, o de su baile sin permiso. De paso, y para no encontrarnos con desagradables sorpresas, sugiero que añadan a la factura la parte correspondiente a los derechos de autor de "El Exorcista", que no tendremos más remedio que plagiar debido a nuestra firme determinación.

Sin nada más que añadir, se despide afectuosamente este servidor de ustedes reconociéndoles, una vez más, la gran labor que están realizando.

Fdo. Alejandro Muñoz

P.D. Acabo de rebuscar en mi casa y todos los sellos que tenemos son del Juanca. Como no estoy seguro de saber si su precio incluye los royalties de cesión de la imagen del Monarca, prefiero pasarme por su oficina mañana para entregarle la carta en mano. Así de paso, si lo desea, podrá seguir tocándome las pelotas en persona, que siempre le gusta a uno saber con quién comparte tan íntimos menesteres.

viernes, 15 de mayo de 2009

Palos de ciego

Hace poco menos de un mes, mientras me decidía a abrir mi blog, me dio por escribir esta entrada. No sé si es apropiado recuperar una noticia ya pasada pero ésta no la quiero pasar por alto. Con ella inauguro mi sección "Tercio de Varas".

El pasado 16 de abril, mientras me afeitaba, escuché en el boletín informativo que el Gobierno de Cataluña recibiría 47,5 millones de euros, un 32% más que el año anterior, para el desarrollo de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia. El acuerdo que firmaba personalmente la recién estrenada Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, dejaba de repartir los fondos en función de la población dependiente de cada autonomía y un porcentaje pasaba a distribuirse por el número de casos ya valorados, aspecto que parecía beneficiar claramente a Cataluña. Hasta ahí bien, pero...
Hablaron también de la Consejera de Acción Social y Ciudadanía, Carme Capdevila, que había afirmado lo siguiente: "estos criterios benefician a Cataluña, es un «premio al trabajo bien hecho»".

¡Coño! casi me corto. ¿No fue en Cataluña dónde un invidente recibió meses atrás una carta comunicándole que le correspondía una paga de un céntimo mensual como ayuda por la Ley de Dependencia?

¡Buen trabajo! Sí señor.
¡Bona feina! que se dice en catalán o "buena faena" si lo castellanizamos.

N.B. ¡Ricardo! Leña al mono.